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Según avanzan las normativas de construcción (CTE), las viviendas, edificios y construcciones en general adquieren más y más aislamientos, por tanto las exigencias de modulación de los sistemas y la sensibilidad de los controles se vuelve más exigente. En dichas condiciones los sistemas de sonda exterior adquieren una gran importancia, debido a que son los sistemas que de verdad pueden gestionar condiciones tan exigentes y con eficiencia del siglo XXI. Existen principalmente 3 tipos de controles que podemos enumerar según su capacidad de gestión, que dicha gestión varía entre ellos y bastante. Primero estarían los básicos, después los completos y por último los de modulación real (en conjunto a calderas modulantes) que son los más eficientes.

 

  • Los básicos: Son aquellos que tienen las actuales calderas de condensación modernas de gas, e incluso algunas calderas de gasóleo y sólo necesitan una simple sonda exterior.  Principalmente sólo cambian la temperatura objetivo del cuerpo de la caldera según el frío que hace, lo que afecta directamente al circuito de radiadores o suelo radiante. Con esto se consigue principalmente reducir el número de encendidos y prolongar las fases de trabajo lo cual supone un cierto ahorro. Normalmente estos sistemas suelen trabajar con termostatos normales lo cual reduce la efectividad en el control interior. De todas formas sigue siendo un ahorro frente al tradicional sistema de ON y OFF de las calderas básicas.
  • Los completos: Son aquellos que que además de gestionar diferentes temperaturas de consigna en las calderas (como el anterior), son capaces de gestionar la temperatura de impulsión a calefacción y una de las claves de estos sistemas es la mezcladora motorizada que varía la temperatura.  Quiere decir que, según la temperatura exterior el sistema ordena una temperatura de caldera y una temperatura distinta de impuslión a calefacción. Según la gama y tecnología del fabricante la temperatura interior puede ser controlada con termostatos básicos o sonda interior (dicha sonda es otra de las claves de la eficiencia de estos sistemas). El ahorro puede alcanzar un 7 – 10 % con un sistema de fluido variable.
  • Los de modulación de real: son aquellos que además de gestionar temperaturas de caldera y las temperaturas de impulsión, también gestiona programas de calefacción y de agua caliente sanitaria, recirculación inteligente de agua caliente sanitaria y una serie de parámetros, límites y ajustes para generar curvas que se adaptan a los edificios al milímetro y que tienen la capacidad de hacer modular a la caldera (decirle a qué potencia debe trabajar en cada momento).  La última función es la más complicada, ya que además de gestionar todo el sistema, suelen disponer de protección de condensación de la propia caldera, protección antihielo de todo el sistema y protección antibloqueo de los motores (bombas, motores de limpieza, tornillos, etc etc etc).

 

Los sistemas más completos tienen unas temperaturas que se fijan en las puestas en marcha según el tipo de edificio las cuales son la referencias para los cálculos. Además hay que ajustar unos límites que se encargan de parar la calefacción en distintos escenarios climáticos.

Las principales temperaturas que se necesitan son:

  •  Temperatura máxima de impulsión: es la temperatura máxima a la que se podrá impulsar a un determinado sistema como por ejemplo; radiadores 70, fancoils 80, suelo radiante 45, etc.
  • Temperatura mínima de impulsión: es la temperatura mínima que el módulo podrá impulsar, por ejemplo no tiene sentido impulsar a radiadores convencionales menos de 40, o un suelo radiante menos de 20, por tanto es la mínima que podrá usar el sistema en cada caso.
  • Temperatura climática: es la temperatura más fría y habitual de la zona, la cual se usa como referencia para la tabla de cálculo. Por ejemplo el caso habitual es a 0 grados exteriores mandamos 55 a unos radiadores clásicos.
  • Temperatura de origen de cálculo: se usa para compensar el aislamiento de la vivienda y que la anterior sea más agresiva o menos.

 

Con las cuatro temperaturas anteriores un módulo inteligente ya puede empezar a trabajar y sólo necesita la compensación interior. La compensación interior básicamente es incrementar X grados de impulsión cada X minutos si no se consigue el objetivo de la temperatura ambiente, por ejemplo: si en 25 minutos no se alcanza la temperatura deseada, sumamos 6 grados a la impulsión de radiadores. Y así cada 25 minutos.

Y aquí reside la magia de la modulación real y el por qué algunos nos empeñamos en que se use siempre que sea posible.

Saludos